En esta serie la fotógrafa Fer Garicoche centra su atención en espacios familiares aunque a la vez intensamente íntimos. El Mercado 4, la Costanera y la Chacarita emergen como terrenos donde la soledad se siente, tanto cuando no hay nadie, como cuando hay mucha gente, lugares llenos de personas que aunque estén ahí como si estuvieran en su propio silencio, un poco ausentes quizás. La luz, las sombras y las texturas crean un ambiente que anima a quedarse, y a contemplar lo que usualmente pasa desapercibido. Las fotografías no aspiran a describir sino más bien a sentir. Superficies desgastadas, figuras inmóviles, reflejos y pequeños gestos se combinan para crear una atmósfera visual sobre el devenir del tiempo y la delicadeza del día a día que duerme en la penumbra. Durante esta exploración, la ciudad se presenta franca, real, húmeda y débil, mostrando una forma de soledad que nos conecta y atraviesan los sentidos.